Se postergó por mucho tiempo, pero bueno, el hecho de que esté escribiendo esta entrada en este blog significa que por fin me decidí a darle forma "física" a mis pensamientos. Hace años que sueño despierto y trato siempre de enfocar mis energías en una sola actividad, pero termino saboteándome porque hago más cosas de las que debería, y al final nunca termino nada. Es una mala costumbre que arrastro desde tiempos inmemoriales, y que se fue acentuando con el paso del tiempo a medida que encontraba más cosas que llamaban mi atención.
Lo juro, lo intento con todo... Desde dibujar, aprender a tocar el bajo, escribir (aunque no se me da), practicar un deporte a tiempo completo, armar gunpla, coleccionar cómics, devorar libros como un gusano de biblioteca (fallido), ser rata de laboratorio, traducir (eso sí lo logré, me costó, pero lo conseguí), programar como analista (lo intento), cocinar (también lo intento), aprender ruso (duré dos semanas), coleccionar consolas de videojuegos... y la lista sigue y sigue hasta un punto casi infinito.
Esa es mi lucha: intento aprender algo, pero no lo perfecciono. Luego paso a lo siguiente, y así con todo lo que forma parte de mi vida. Sé que suena un poco mediocre e incluso conformista desde cualquier punto de vista, y me siento culpable, pero así están las cosas. Si cambian en el futuro, perfecto. PERO, por ahora nos conformaremos con completar esta pequeña entrada de introducción, porque hay muchas cosas por hacer en el futuro.
Esta vez, mi concentración —o gran parte de ella— estará destinada al beneficio de los internautas que, como yo, añoran alguna parte de lo que fue el internet. Porque, a medida que pasa el tiempo, esto se desmorona, se cae a pedazos, y quedan pocos lugares seguros donde navegar libremente y sin restricciones (y no me refiero a las libertades absurdas de ciertos individuos). Hay demasiado copyright, demasiados acuerdos internacionales, demasiadas penalizaciones de megacorporaciones voraces que buscan acaparar, cercenar o censurar el conocimiento. Me refiero al conocimiento en todos sus aspectos. Sin embargo, mi trabajo será un poco más superficial que todo lo que acabo de despotricar en estas líneas.
Esta historia se origina en los años en que consumía manga, cómics americanos y novelas gráficas (digo "americanos" porque generalizaré y daré énfasis a lo que más consumía) en línea. Nada legal, claro está, pero hace diez años el internet aún conservaba la esencia con la que se había erguido durante tantos años. Todavía se podía acceder a un montón de contenido de forma gratuita, sin tantas pantallas de verificaciones de identidad ni cuentas pagadas.
No sé qué más escribir porque estoy perdiendo el hilo conductor. ¿Ya mencioné que me distraigo fácilmente?
En conclusión, quiero intentar hacer algo bien, o al menos en orden, alguna vez en mi vida. Quiero incursionar en la arqueología digital. Sí, arqueología digital.
¿QUÉ ES ESO?
¿SE LO INVENTÓ ESTE OCIOSO?
Bueno, quizás sí, lo inventé mientras intentaba hilar estas ideas. Tal vez incluso consulté el concepto con ChatGPT, como todo el mundo. Pero sí, el concepto es real, existe, y aunque no lo crean, es más necesario ahora que nunca. El mundo está cambiando a un ritmo acelerado, y ya no hay vuelta atrás. Es crucial que alguien intente rescatar un poco de lo que era la antigua internet.
No es que yo sea el primero en pensarlo; ya hay mucha gente y organizaciones que intentan preservar lo que pueden en una suerte de biblioteca digital al estilo de la Biblioteca de Alejandría. Internet Archive, por ejemplo. Sí, ellos mismos. Hacen un gran trabajo, y siempre hay grupos de hackers respaldados por gobiernos y megacorporaciones que intentan derribar su sitio. Pero bueno, esa es otra historia.
Espero que, de todo lo que he escrito, se haya entendido el propósito de este blog.
Un abrazo,
Rubén
Tactical Archive Action
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